¿Por que su vocación del sacerdocio la cambio por la comunicación? Porque se creo un conflicto entre el episcopado, en el sentido de que ellos no veían con buenos ojos en aquel momento, el que yo estuviera tan dedicado a la comunicación. Para ese entonces yo dirigía una revista, escribía en el diario El Tiempo, tenía muchas actividades con la comunicación y ellos estimaban que eso no debía ser así. Entonces se me planteó jugar en una sola cancha, no en la cancha de los medios y en la cancha de la pastoral y decidí que lo mío, en realidad, era lo de la comunicación.
¿Algunos medios mostraron recientemente imágenes de la caída de Raúl Reyes, ¿cree usted que esta información se manejo con ética? Es una información manejada por las necesidades. En la ética siempre se está mirando lo excelente del material quien dice necesitaba una información por medio de la cual se demostrara la indagación que se dio apresuradamente.
Usted trabajó como corresponsal de guerra y publico el libro ”Testigo de seis guerras”, ¿cuál es su visión actual del conflicto colombiano y su relación con los países vecinos? El conflicto colombiano, es un conflicto que ha llegado a una situación en que la solución tiene que ser, un procedimiento político y no una solución armada. Lleva más de 40 años este conflicto y tiene que estar darse una solución política. La solución con las armas no es el camino, las víctimas se han multiplicado por todos los lados.
¿Cree que en la academia o en el proceso formativo de comunicadores hace falta reforzar la ética periodística?
Sí, me ha llamado la atención un estudiante de filosofía que hizo un estudio y encontró que la ética en esta carrera se empieza a ver después del séptimo o el octavo semestre y ahí está el error. La ética te traza el perfil ideal y viendo ese perfil ideal uno puede hacer el inventario y darse cuenta si realmente sirvo para esto. Si se llega al periodismo con la idea común y corriente de que esto no tiene, matemática por consiguiente es fácil, por lo tanto es una profesión que te va a dar un trabajo fácil, dinero y de paso fama. Enfrentarse a ese perfil ideal cuando ya ha pasados seis o siete semestres, significa que ya no tienes capacidad de elegir porque ya tienes un esfuerzo realizado por detrás, por eso en comunicación se debería dictar ética profesional desde primer semestre.
¿Qué le gusta del periodismo actual y qué rescataría del periodismo que usted vivió?
El periodismo actual ha tenido una evolución en materia técnica, se están abriendo nuevos géneros y está la ayuda de la Internet. En particular la tecnología abre la oportunidad de consultar innumerables cosas, esa tecnología te da acceso a una fuente de información grandísima para la investigación. Hay una gran ventaja y es la de la formación intelectual que puede dar la universidad. En mi época predominaba el periodismo empírico que no tenía la formación, claro que la actual tiene ciertas dudas, sin embargo, el periodista sale con una redacción, con más orden, más método, digamos mas inteligencia a la hora de elaborar textos. De mis tiempos rescataría la pasión, antes era todo un entusiasmo no había horarios, se cogía un tema y con ese tema vivía, comía y dormía. Pero en esos tiempos existía una gran falla, que todavía se mantiene y es la del periodista mal pago, esa es una falla que trasciende en la noticia.
¿En sus corresponsalías hubo algún hecho en el que usted pensara que era el fin de sus días? Si, había muchas cosas, las cuales le recordaban a uno que estaba en peligro. Recuerdo una ocasión en que nos vimos en fuegos cruzados mi camarógrafo y yo. Nos fuimos a ver las operaciones que estaba realizando el ejército en un barrio separado por una cañada. Disparaban desde y hacia el barrio, estábamos en eso cuando de repente empezaron a disparar por la espalda del ejército mi camarógrafo se tiró al suelo y yo quedé parado, no sé por qué esa reacción. Otro que recuerdo es en el Líbano, en la frontera nos dijeron que si queríamos seguir era bajo nuestra responsabilidad y teníamos que firmar un papel en el cual decía que si nos mataban ellos no se hacían responsables y que no tenían por qué expatriarnos. Yo lo miré de forma burocrática y con ganas de seguir, pero mi camarógrafo que era un poco miedoso no quería seguir y me hizo caer en cuenta del peligro que significaba pasar la frontera.
¿En qué se diferencia un corresponsal de noticias a uno de guerra?
En que la noticia de guerra es la noticia en la que te estás jugando la piel, mientras que el corresponsal de noticia no se expone. El camarógrafo de guerra tiene que ver la noticia.
¿Qué tipo de formación recibe un corresponsal de guerra?
Aquí se da una pésima formación al corresponsal de guerra. Llevan a un grupo de periodistas a una de las brigadas para darles una formación militar y darles una visión. Pero lo que hace esa visión es que cuando hay que cubrir la noticia, se debe cubrir de lado del ejército.
¿En su vida como corresponsal qué conflictos cubrió?
Golpes de estado en el salvador, Bolivia y las Malvinas. Allí fue muy fácil porque toco cubrirlo desde el hotel Sheraton de Buenos Aires, porque había una total paranoia con los periodistas