Ctrl+Alt+Sup Bautizo estilo Campus-Party Por Fernando Cuevas fernandocuevas@go.com Lo primero que siento al cruzar la puerta del recinto ferial donde se llevará a cabo el CAMPUS PARTY, es el contraste entre una vendedora ambulante y su atestado carrito de bebé adaptado como máquina de guerra económica, y su contraste con una persona que pasa “flotando” y a toda velocidad, en un vehículo monopersonal eléctrico de 2 llantas mientras habla por celular e intenta maniobrar con la otra mano que sostiene un intercomunicador junto al manubrio. | Arttículo número: 00044  | |
Asumo que ese será el tipo de sensaciones que me esperan en estos
días de cubrimiento fotográfico.
Pienso en cómo esa simultaneidad de tiempos y realidades se conjugarán.
Veo a mi alrededor y, faltando un día para la inauguración,
todo es emoción trabajo y tensión. Hago una nota mental
para intentar capturar eso en imágenes.
Un portero con ínfulas policivas, me pregunta si llevo equipos
que registrar. Lo veo y no puedo dejar de notar que su única
“arma” es un radioteléfono. Ni siquiera bolillo carga.
Desnudo mi maleta en búsqueda del bendito serial, para descubrir
que, obviamente, ya se borró. Frente a un filtro apoyado en la
información, mas que en la amenaza de la fuerza o el golpe, le
dicto el primer número que veo en la base de la cámara.
Ni siquiera lo confirma y lo escribe en una libreta con 2 copias en
colores neón, mientras su mano juega con el kilométrico
amarrado a la portería con un nylon.
A mi lado, un joven con 2 millones de pesos en ropa (pero que parece
de segunda mano), saca de su maletín un Mac Air (con 2 dedos)
para repetir mi procedimiento.
Vuelve a mi mente un contraste, un choque de tiempos.
Al empezar mi recorrido, me encuentro con una colmena de carpas que
no deja de recordarme un escenario de la película Alien, en donde
se veía un sembradío de capullos de futuros monstruos,
con un problema de agresividad y ácido en las venas. Este pabellón
será un enorme panal de fanáticos digitales... ¿Qué
tendrán ellos en su venas? ¿Qué problemas habitarán
sus mentes?
Veo las mil y tantas carpas vacías, y no puedo dejar de pensar
en una gran metáfora de lo que tristemente encontramos pululando
en la red: Miles y miles de puntos de contacto, con casi ningún
contenido.
¿Con qué se llenarán esas carpas?
¿Con qué se alimentarán esos miles de puntos de
red presentes en el Campus?
¿A dónde irán con esas 4 gigas de velocidad?
Como posible pista, aparece en mi recorrido, una especie de templo inflable
en el pabellón de Inclusión Digital, en donde me dicen,
se llevarán a cabo los “Bautizos Digitales”.
Vuelven los tiempos simultáneos a mi mente.
¿Qué significa el uso de esa simbología religiosa
en un entorno digital como éste?
Recuerdo cómo, durante siglos, se segregó a las personas
que no habían sido bautizadas.
Pienso, de nuevo, en esa estructura como una metáfora de lo que
para muchos, es Internet: Una gran estructura llena de aire, visible
por sus límites, e increíblemente frágil frente
a una realidad llena de puntas y elementos cortopunzantes.
Veo a unas señoras del aseo que intentan limpiar la tela blanca
de esa estructura inflable, devolviéndole su pureza de pila bautismal,
y noto como todas ellas cantan canciones populares impulsadas por pequeños
cables que salen hacia sus orejas desde sus bolsillos. Me pregunto cuántas
de ellas serán bautizadas en esta semana, y si sabrán
dónde están, o lo que están limpiando.
Suena mi celular. Mi madre clama por ayuda. Me llama desde su teléfono
fijo, pues no logra comunicarse desde su nuevo celular y ya ha borrado
todos sus contactos 3 veces.
Intento ayudarle mientras pienso, de nuevo, en esta llamada como una
alegoría de lo que siento y veo a mi alrededor.
Un gran evento masivo digital.
Una feria de la conectividad.
Un Woodstock para geeeks.
Un Loolapalloza de los gamers.
Mientras tanto, imagino a mi madre peleando con su único gadget
digital, mientras me escucha a través de su auricular amarillo
de pasta, con el disco de marcado contra su oreja, con el clásico
nudo de cables colgando hacia la base. Desesperada. Peleando por conectarse.
Con su teléfono y con el mundo.
Pienso en toda la infraestructura que me rodea para este evento.
Pienso en la señora de los dulces, en el portero, en las señoras
del aseo.
No puedo dejar de sentirme en una burbuja.
Ojalá esta semana rompa esa sensación.
Ojalá esta gran emoción y conectividad me ayude a responder
algunas de mis dudas.
Ojalá mi madre logre bautizar su interfaz. | |
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