Días después, el ministro general se tomó la tarea de comentar cuántos carros tenía y los gustos que se daba Murcia, diciendo que se compraban solo con el dinero de los pobres, para poder llegar a los sentimientos del pueblo, pero la verdad es que tras de esos bienes también hay inversiones grandes, de tal vez compañeros, colegas, amigos y demás. Tratan de esconder una verdad que es obvia para todos, pues con el paso de los días, Concejales, Alcaldes y Senadores se involucran más en el caso DMG, ya sea por dineros invertidos en campañas o ganancias generadas por esta empresa, pues ellos también creyeron en DMG y ahora no se acuerdan.
Se podría decir que nos trasladamos a la época del nuevo testamento cuando Pablo negó a Jesús antes de Morir. Así mismo, todos estos personajes niegan a una persona que meses atrás les produjo grandes ganancias a sus vidas, pues en esos momentos, nadie decía que la firma DMG fuera una captadora ilegal de dinero, como sí lo eran la gran cantidad de pirámides que salieron de la nada en toda Colombia, y que así también como un sueño desaparecieron por arte de magia.
Estas pirámides sin nombre real, sí lograron estafar a muchas personas que sin estar seguros de si eran legales o no, prefirieron apostarle a la suerte sus ahorros, dejándolos de la mano de un desconocido para poder obtener beneficios grandes no asegurados. Estas ganancias no las daba el Grupo Aval con sus altas tazas de interés y cobros de movimientos por cualquier cosa, hasta por mirar el saldo, costos que entorpecen todo ahorro que caiga en sus manos. Debido a ese mal manejo de intereses y todo este revuelo, llegaron a tener perdidas que fueron casi del 80% en poblaciones como Pasto (Nariño).
Se evidencia también el comportamiento de hombres y mujeres que se escudan y utilizan a los medios como recurso. Estas personas son escuchadas en directo, hablan en voz alta, de aquel joven David Murcia Guzmán que, a pesar de su captura, logró construir una empresa tan solida y bien constituida sin apoyo ilegal. Lo juzgan de torpe y solitario, pero aunque les duela aceptarlo, ese muchacho tímido logró lo que muy pocos colombianos a conseguido, generar una comercializadora de bienes y servicios llamada DMG que tiene respaldo internacional y que respondió a todos los decretos expedidos por el Gobierno amparados por el Estado de Emergencia Social y leyes creadas de la noche a la mañana.
Investigarán a sus socios, como al Brasileño Alexandre Ventura, capturaron a los administradores de las sedes en Bogotá, lanzaron ordenes de captura por doquier contra familiares y conocidos con una simple frase: “DMG viola flagrantemente la ley”, todo con el fin de parar un imperio tan lucrativo, el cual, reduce la captación de dinero y amenazaba al Grupo Aval, empresa supervisada por el Gobierno colombiano.
Para lograr el primer objetivo, el Gobierno endureció las penas, creó un nuevo delito y abrió las puertas de El Campin, todo para que devolver los dineros y evitar la persecución penal. No obstante, esto deja ver la reacción tardía del Gobierno frente a esta emergencia social de las pirámides, demuestra cómo el sistema financiero hizo revuelo hasta lograr conmocionar a diferentes fuerzas de poder, esto con el fin de ponerle el tatequieto a este tipo de empresas. Pero la población DMG sigue defendiendo su posición y haciendo paros y huelgas para ser escuchados. Sin embargo, hasta que no logren armar un revuelo tan grande como “el Bogotazo”, nadie les va a poner atención.
En la entrevista que realizó la revista Semana, Murcia dice “lo que hacemos es incentivar a la gente para que traiga más personas y para que compren sus tarjetas” y asegura una ganancia rentable. A eso el gobierno lo llama pirámide. Mi pregunta es, Herbalife, empresa de productos naturales también pide una inversión para comenzar a hacer parte del negocio con el fin de que las personas que ingresan, refieran a más gente para obtener ganancias lucrativas y expandir la marca en el mercado. ¿Eso no es una pirámide?
Bien, esto es tener un sistema de comercialización novedoso, aunque sea escandaloso. A diferencia de que en uno de ellos se comercialice con electrodomésticos por medio de una tarjeta y en otro se manejen productos para adelgazar.
Mientras Murcia cree que DMG es una red de mercadeo para un futuro mejor, El Gobierno sigue inventando pruebas involucrando al narcotráfico en donde a la droga que incautan le colocan el sello DMG, como si fuese una empresa que membrete a hasta el más mínimo objeto, todo con el fin de acabar con esta marca. Llegaran las denuncias por calumnia y difamación por parte de funcionarios de DMG mientras, la Dian y la Superintendencia de Sociedades, deciden sumarse a las investigaciones que vienen adelantando la Fiscalía General y la Superintendencia Financiera.
Lleguemos de una vez a Colombia, este triste país donde no se toma en cuenta a un pueblo sino a un Gobierno destructor, que apoya a los de cuello blanco, “que también invirtieron en DMG”. Comencemos a tomar en cuenta, la intervención de la población en las protestas que realizan por toda Colombia, para que dejen de trasladar los artículos y dineros que son de ellos y así evitar la manipulación de información de los medios de comunicación hacia la gente.
Dejemos de creer en lo primero que nos dicen y vayamos más a fondo de una realidad disfrazada. Recuerden que la verdad está afuera. Aunque la gente sigue pensando, que mal o bien, DMG había logrado ayudar a muchas familias colombianas, darles trabajo y haberles facilitado una Navidad feliz. Esta verdad se verá frustrada por unos cuantos que no apoyan el empuje colombiano. ¿Qué será del dinero recaudado de los verdaderos estafadores que realmente robaron a varias poblaciones, o de la gente que está involucrada en la parapolitca…? Pues bien, mientras algunas personas piensan repartirlo de 100.000 en 100.000, supuestamente para cubrir todas las necesidades, otros los seguirán sacando por las terrazas o repartiéndolos entre ellos, dejando ver así cómo envolatan los bienes de la población, dándoles así una feliz Navidad a personas que no tienen ninguna necesidad. La cuestión es analizar si seguimos dejando recolectar dinero sin que nadie imparcialmente lo legisle, o saque tajada. Cada uno verá y tiene libre albedrió para ver hacia qué lado se dirige y que punto apoya.
En fin, habrá personas que ya no apoyen a DMG como su abogado, todo por miedo a que los tilden de cómplices y los enjuicien. Solo espero que de tanto dinero que van a “invertir”, en la captura del cuñado de Murcia y otros más, no lo descuenten de lo que incautaron, y ojalá el Presidente de Colombia se de cuenta que ese dinero que invierte, le sirve más a las personas que están damnificadas por el invierno, que todavía siguen esperando un apoyo de él, el cual nada que llega y mientras tanto sí siguen muriendo niños por culpa de un verdadero drama que sí necesita la atención de muchos y que es ignorado por todos y que sólo se atiene a caridades del pueblo Colombiano.
Danna Salas Tello